Una de cal y una de arena con marcha atrás.

En esta última semana, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) tomó dos medidas: la postergación de la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales y la recategorización del monotributo con un cobro retroactivo; medida que al final tuvo que retrotraer por la gran indignación y repercusión que generó.

La prórroga de la DDJJ es una medida que beneficiará a los más de 2 millones de contribuyentes que tienen que pagarla. El cierre fiscal es el 31 de diciembre y anteriormente la declaración jurada de presentaba en abril, pero este año deberá ser presentada durante la segunda quincena de julio.

Esta postergación fue tomada debido a que el sistema no fue actualizado a los nuevos parámetros y modificaciones que tiene la Ley de Ganancias. Es decir: la AFIP no actualizó su web y por eso recurrió a postergar esta declaración.

Por otra parte, los monotributistas recibieron una suba de su cuota retroactiva a enero y que vencía el 25 de junio. Si no lo pagaban antes de esa fecha, se les cobraría intereses. Fue por eso que la AFIP habilitó a los monotributistas, que por esta medida pasaban a tener deuda por su recategorización, a que puedan pagarla hasta en 20 cuotas. La ley que ajustó los montos en un 35,3% fue reglamentada a fines de mayo y se aplicó un aumento a las cuotas desde febrero en adelante.

Fue tal la indignación que generó este aumento retroactivo, que el gobierno tuvo que dar marcha atrás con la medida.

Otro de los inconvenientes para poder pagar el monotributo y presentar la declaración jurada es el mal funcionamiento de la página de la AFIP. Esto afecta a que quienes tienen que realizar las modificaciones y revisar los valores a pagar se les dificulte a diario por el colapso constante que tiene dicha web.

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