La mujer de la bolsa

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando escuchas hablar de Wall Street? Seguramente acciones, bonos, películas…
Lo que probablemente no pienses es en mujeres y eso es porque la ecuación Wall Street/Mujeres da prácticamente cero.
Basta googlear “mujeres wall street” para encontrarse con la película “Hustlers” sobre strippers que estafan corredores de bolsa; un decálogo de lo que no deben hacer los hombres en Wall Street después del #MeToo y hasta una bruja.
Vas a tener que scrollear mucho entre los resultados para encontrar a Stacey Cunningham que con 43 años es la primera mujer presidenta de la Bolsa de Nueva York. Si, en 228 años de historia a las mujeres hay que buscarlas con lupa.
La historia de Stacey arranca en 1994 cuando empezó como becaria en la Bolsa de valores más grande del mundo y todavía el baño de mujeres funcionaba en una cabina de teléfono reconvertida. Stacey Cunningham tiene hoy a su cargo un mercado donde se mueven más de 122 mil millones de dólares diarios.
¿Y por qué sobrevuela la idea de que las mujeres no se llevan demasiado bien con las finanzas? En realidad el problema es que hay muy pocas: en Wall Street el 85% de los cargos ejecutivos y el 74% de los gerenciales están ocupados por varones.
Distintas investigaciones muestran que la falta de mujeres en Wall Street afecta negativamente en los rendimientos de inversiones, volatilidad y del crecimiento de empleo.
Al mundo de las finanzas le vendría bien mayor presencia femenina. Ya lo dijo Christine Lagarde, ex directora del FMI y quien le marcó a Nicolás Dujovne que estaba “corto de mujeres” en el equipo: “Si hubieran sido Lehman Sisters en lugar de Lehman Brothers, el mundo se vería de manera diferente” refiriéndose a la crisis que generó la caída de esa compañía de servicios financieros y la diferencia que podría haber hecho un manejo de esos negocios en manos de mujeres.

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